Firmeza
y dignidad
Por Angel Fernández Chao
La mafia miamense apoyada por la
ultraderecha y los más reaccionarios políticos norteamericanos, revueltos en la campaña
electoral presidencial, con el beneplácito del gobierno federal, quisieron desviar la
atención centrada en el escandaloso caso del secuestro del niño Elián González y las
manipulaciones de todo tipo para impedir su regreso a Cuba.
La última y más burda de todas las
diabólicas invenciones del imperio norteño brutal fue la acusación de espionaje a José
Imperatori, vicecónsul de la Oficina de Intereses de Cuba en Estados Unidos, quien de
inmediato, al igual que Cuba, rechazaron con indignación y firmeza esos infundios.
Se trata de otra de las maniobras a que nos
tiene acostumbrados el imperio y que conocemos desde sus políticas del Gran garrote, la
post-guerra, la guerrra fría y el actual bloqueo.
En su madeja contra Imperatori, el gobierno
norteamericano trató de involucrarlo en los cargos de espionaje nada menos que con
Mariano Faget, funcionario de Inmigración. Su padre fue jefe del fatídico Buró de
Represión Anticomunista, BRAC, en tiempos de la dictadura de Fulgencio Batista, recordado
especialmente por los cubanos con terror por sus atroces torturas y asesinatos.
Ante los falsos cargos hechos por quienes
justifican cualquier medio para lograr sus propósitos, Imperatori respondió a su
expulsión con la renuncia a su inmunidad diplomática y declararse en huelga de hambre,
hasta un juicio esclarecedor que determinara su inocencia.
Imperatori, sacado por la fuerza de Estados
Unidos, enviado a Canadá, ya está en la patria, con su Revolución odiada por Washington
por su carácter popular, abanderada de la soberanía nacional y por no someterse a sus
dictados. |