Triste
historia del papalote que no vuela
Crónica de Benito Martínez
¡Cuánta ilusión tiene para un niño
aquel juguete que desea con fuerza! ¡Qué frustración siente cuando no puede alcanzar lo
deseado! El pequeño Elián pregunta por su papalote, la carriola que el abuelo le
prometió, la cotorra, los libros, su uniforme escolar y su pupitre.
Estoico resiste el embate de las cámaras,
la imposición de juegos raros, un medio extraño, y peor aún, los recuerdos recientes de
una fatal tragedia. Acá el papalote espera que su dueño le suelte el cordel y lo deje
arrastrar por el viento hasta remontarse al cielo azul. Mientras, un padre y cuatro
abuelos sufren por uno de los hechos más insólitos de la política migratoria de Estados
Unidos y un pueblo entero los apoya para lograr la devolución de esa personita que se ha
convertido en el centro de atención de toda Cuba.
En Cárdenas hay un niño ausente a la
escuela quien pide a la maestra que le cuiden sus libros y el pupitre. Los amigos reclaman
su asistencia a clases, pero manos inescrupulosas se lo impiden. Mientras, todas las
personas decentes que han conocido el caso, reconocen el derecho del padre a cuidar de su
hijo. Hasta la propia familia en Miami se ha dividido en sus posiciones, dice la prensa
local.
Unos pensando en los dividendos y otros,
los más humildes, rechazando la ignominia. Acá, este pueblo sigue en pie de lucha hasta
que Eliancito regrese a casa y no descansaremos hasta que se abrace con su padre y vuelva
a jugar con sus amiguitos de la escuela, donde un pupitre vacío es el recuerdo permanente
de su injustificada ausencia.
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