¡Detente
mercenario, mira a esos ojos!
Crónica de Ana Margarita
González
Ahora algunos norteamericanos y la mafia
miamense, nacida por error en Cuba pretenden convertir a Elian en un ciudadano
estadounidense ¡Que farsa!. Otorgarle hogar a quien tiene hogar, darle Patria a quien ha
sido arrebatado de la suya,
Imponerle nacionalidad a alguien que es
hijo de toda una nación y poner a decidir a quien todavía le falta sensatez para elegir
algo tan serio.
¡Mezquinos! A Elíán sólo hay que
mirarle a los ojos para verle la nostalgia.
Esa que enseñan hoy las imágenes en
Internet, porque ni siquiera han sido cuidadosos para seleccionar las fotos que colocan en
sus propagandas.
A Elián le hacen falta su madre, su padre
y su pueblo. No una nueva patria, porque Patria tiene hoy como madre. A Elian le faltan
ahora muchas cosas, pero sobre todas, la alegría, el cariño, la familia.
Me detuve mucho tiempo observando los
rostros de Elián reflejados en las computadoras y más de una lágrima afloró en mis
ojos. Unas rodaron por mi condición de madre o de humana, otras se contuvieron por la
rabia.
Una rabia que no es sólo por la retención
de Elián en Estados Unidos, ni por la actitud de algunos hipócritas que quieren
otorgarle Patria.
Es también una rabia, porque entre quienes
difunden esas insolencias desde las páginas del libelo proterrorista El Nuevo Herald, se
encuentra alguien que siendo tan niño e inocente como Elian, compartió conmigo los
pupitres de mi aula, estudió en la misma universidad que yo y hasta me dio clases. Y
aquel dulce e inocente pequeñín de mi aula, que compartió las alegrías de nuestra
infancia, se pone ahora al lado de los torturadores, quienes quieren arrebatar a Elian de
su entorno,
¿No le basta a mi excompañero mirar la
cara triste e indefensa de ese niño, para rechazar el ejercicio de su oficio si no puede
realmente hacerlo objetivo?
Debía pensar en su feliz y sana niñez por
las calles pueblerinas de nuestro Sancti Spíritus y ponerse cerca, si no al lado de este
niño.
Pero,... quien no lleva la Patria en el
corazón, tampoco alcanza a imaginar que este niño, debe vivir en su tierra.
¡Detente, mercenario, mirad a
Elian¡
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