Presidente
cubano envía mensaje al pueblo sobre el caso de Elián
La Habana. diciembre 20.- El
presidente Fidel Castro, en un mensaje al pueblo cubano, dice: La Tribuna Abierta en las
inmediaciones de la Oficina de Intereses de Estados Unidos reinicia su actividad
orientadora y movilizativa a las 5 de la tarde de este lunes.
El destino de Elián es incierto.
Los numerosos aspirantes a la candidatura
presidencial de ambos partidos en Estados Unidos casi sin excepción se han expresado
contra el regreso del niño a Cuba de forma demagógica, o con lenguaje extravagante y
nada serio han hablado de fórmulas dilatorias e incluso pérfidas.
Aparte de anunciados recursos leguleyescos
tan pronto la Administración adopte una decisión, la mafia extremista y terrorista del
sur de la Florida, apoyada por la ultraderecha norteamericana, amenaza con acciones
violentas de oposición a la devolución del niño a su legítima familia y a su patria.
El mensaje de Fidel agrega que la mafia de
Miami asegura que rodeará con un cordón humano de apátridas mercenarios la casa de los
parientes lejanos donde tienen a Elián secuestrado, para impedir la actuación de los
funcionarios federales en caso de que el gobierno de Estados Unidos adopte una decisión
que sería humanamente justa y jurídicamente irrebatible a favor de su regreso a Cuba.
Acostumbrados como están a métodos fascistas, al chantaje y a la impunidad ante la
debilidad y la tolerancia de los gobernantes norteamericanos, de quienes fueron siempre
instrumentos y cómplices, cualquier cosa puede esperarse de ellos para impedirlo.
Nadie sería capaz de asegurar a estas
horas cuándo y cómo regresará el niño. En torno a este punto reinan la confusión y el
caos en Estados Unidos.
El 12 de diciembre se envió el último
mensaje diplomático del gobierno cubano al Departamento de Estado, en que se exponía la
necesidad de una respuesta rápida por el enorme sufrimiento a que estaban sometidos tanto
el niño como la familia, y las consecuencias que esto podía tener en la salud mental de
Elián. Han transcurrido ya ocho días y aún no se ha recibido una sola palabra de
respuesta.
El lunes 13 de diciembre, a las 7:00 de la
mañana, dos funcionarios norteamericanos, entre ellos una representante del Servicio de
Naturalización e Inmigración de Estados Unidos, se reunieron a solas con el padre de
Elián y todos los familiares más íntimos y cercanos al niño. Se consideraba esto un
requisito indispensable, prácticamente el último trámite para una solución justa,
rápida y honorable del problema.
Agrega el mensaje de Fidel que el padre del
niño entregó a los funcionarios norteamericanos, en la propia residencia de la familia
en la ciudad de Cárdenas, 17 documentos, certificados por las autoridades competentes,
que demostraban de forma irrebatible la paternidad y por tanto la patria potestad de Juan
Miguel González Quintana, cuya atención y comportamiento con su hijo Elián eran
ejemplares e intachables. Esas mismas autoridades de Inmigración habían entregado el
niño a un pariente lejano que vivía en Estados Unidos desde hace 15 años, 9 años antes
de que Elián naciera, al que había visto quizás una sola vez en su vida, sin exigirle
documento alguno que acreditara el lejano parentesco. Sin embargo, en esta ocasión han
transcurrido 7 días y el padre no ha recibido la más mínima señal de que sus derechos
serán reconocidos.
Dice el mensaje de Fidel que unido a todo
lo anterior, la conmovedora e impactante Mesa Redonda que tuvo lugar el pasado jueves con
la participación de eminentes científicos y especialistas en cuestiones de Pedagogía,
Psicología y Psiquiatría infantil, seleccionados entre los más prestigiosos y
experimentados del país, hizo patente con sólidos fundamentos científicos y demostró
ante toda la nación que el niño había sufrido, en menos de 48 horas, traumas profundos
y sucesivos y, en adición a esto, había sido despojado además de su medio ambiente, su
escuela, sus amigos, su maestra, su padre y los seres más queridos, de los cuales más
necesitaba para su recuperación. Nuestros científicos y especialistas evidenciaron la
desesperada urgencia de su regreso a Cuba.
Imágenes de repugnante cinismo y
desmoralización de quienes se prestaron al rapto de la criatura en complicidad con una
pandilla de perversos e inescrupulosos malvados, produjeron en nuestro pueblo profunda
indignación y asco. La escena grotesca en que una loba feroz disfrazada de mujer
envolvió casi a la fuerza a ese niño inocente con la bandera de la barra y las estrellas
tan distinta de la que saludaba con respeto unos días antes en su escuela en cada
matutino- quedará ante la historia como uno de los hechos más infames, aborrecibles y
ultrajantes que nuestro pueblo haya visto jamás. Cien libros de instrucción política no
nos enseñarían más de la ruindad y decadencia del "imperio revuelto y brutal que
nos desprecia". Esa imagen debe divulgarse por el mundo.
La hipocresía, el alarde grosero e
increíble de ostentosos regalos con que a toda costa quieren comprar el alma de un niño
de 6 años, ofrece una idea de lo que representan la sociedad y el mundo enajenados que
quieren imponerle, mediante la arbitrariedad y la fuerza, a ese niño cubano. Ahora no
sólo es necesario preservar la identidad del niño y el derecho de su padre a la patria
potestad, que nadie en el mundo cuestiona: es urgente salvar su salud psíquica y mental
antes de que el daño sea irreversible. Nuestro pueblo no permitirá el repugnante y
monstruoso crimen que fría y cínicamente se está cometiendo con ese niño ante los ojos
atónitos del mundo.
Lo que se inicia hoy es la segunda etapa de
la batalla de masas que venimos librando desde el domingo 5 de diciembre. Ha sido y es una
batalla de ideas, de opinión pública nacional e internacional, de principios legales,
éticos y humanos, entre Cuba y el imperio, que en nuestra patria es apoyada por una de
las más grandes y combativas movilizaciones que ha tenido lugar a lo largo de nuestra
historia.
La Revolución ha asignado a los pioneros
de la enseñanza primaria y secundaria, a los estudiantes de nivel medio y superior y a
los jóvenes trabajadores manuales e intelectuales del país, la misión de ocupar las
primeras líneas de esta gran batalla que estamos llevando a cabo con el apoyo unánime de
todo el pueblo.
Esta nueva etapa de lucha puede
prolongarse. Requiere más que nunca de organización rigurosa y disciplina estricta, plan
inteligente y a la vez flexible, creatividad y capacidad de adaptación a situaciones
constantemente cambiantes, serenidad, ecuanimidad y sangre fría.
Enfrentamos a un adversario poderoso, tenaz
y arrogante. El más grave riesgo consiste en que el lógico espíritu de combatividad,
solidaridad humana y justa indignación desborde los principios de disciplina y
organización.
En estas circunstancias, nadie debe asistir
a ninguna marcha, concentración o actividad a la que no haya sido convocado por los
organizadores. No es conveniente en absoluto que donde se esperan 10 mil, 50 mil ó 100
mil, se reúnan veinte mil, cien mil, doscientos mil, es decir, dos o tres veces más de
los convocados en cada área o sector. En la Marcha del Pueblo Combatiente debían
desfilar 300 mil personas: participaron más de medio millón y entraron por todos los
accesos. Se pueden desorganizar así nuestras actividades, y despilfarrar nuestras fuerzas
y energías, que son realmente colosales. No podemos desgastarnos, hay que ahorrar esas
fuerzas y esas energías, renovarlas constantemente, emplearlas todas ordenadamente cuando
sea necesario, y volver de inmediato a reponerlas si nos vemos obligados a ello,
A la vez que nos movilicemos miles,
decenas de miles, cientos de miles, incluso millones, como ocurrió los días 9 y 10 de
diciembre, en que entre la tarde del jueves y la tarde del viernes se movieron casi tres
millones de personas lejos todavía de nuestro verdadero potencial, ya que la Ciudad
de La Habana de un modo correcto, para reservar fuerzas, movilizó el día de los grandes
actos de las capitales de provincias apenas un diez por ciento de su potencial-, hay que
preservar a toda costa la producción y los servicios con más tesón y responsabilidad
que nunca.
Nuestra acción debe ser cualitativamente
superior: persuasiva y convincente para la opinión pública internacional; sorpresiva,
desconcertante, oportuna y contundente para los que, en el seno de la sociedad
norteamericana, minoritarios pero poderosos, se oponen al regreso de Elián.
Somos un pueblo con elevada cultura
política, unido, cohesionado, organizado. Todos pertenecemos a una o varias
organizaciones, desde los pioneros hasta los veteranos combatientes de cuarenta años de
Revolución. Todos tenemos, en mayor o menor grado, preparación combativa. Todos tenemos
la fuerza revolucionaria, el patriotismo y los nobles objetivos que nos hermanan y
unifican estrechamente. Todos tenemos el privilegio de contar con una nación unida.
Podemos y debemos actuar como un inmenso e invencible ejército.
Les pedimos a los estudiantes y jóvenes
cubanos que han recibido el inmenso honor de ocupar un puesto en la primera línea y que
tan brillantemente han actuado desde el primer instante, sean ejemplo para todo el pueblo
de disciplina consciente y revolucionaria en esta decisiva y heroica lucha que la
Revolución exige de cada ciudadano para salvar a Elián: un niño, un pionerito, un
nieto, un hijo de toda Cuba, y salvar con él un símbolo de miles de millones de niños
que deben ser educados, alimentados, dotados de una vida saludable, salvados y
dignificados en el mundo. El enemigo, aferrado a una estúpida, antipática y aborrecible
injusticia, no podrá resistir nuestra moral, nuestra razón y nuestra incontenible fuerza
en la lucha por esta justa demanda, y no le quedará otra alternativa que devolver cuando
antes a Elián. |