| Mensaje de José Imperatori al pueblo de Canadá
Ottawa, marzo 2.-"NO llegué por mi propia voluntad a
este excelente y hospitalario país, al que admiro y respeto, donde he permanecido más de
cuatro días y medio. Estaba en el apartamento donde residía en Washington como
funcionario de la Sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos. Había sido
injustamente acusado de realizar tareas de inteligencia contra ese país, por lo que se me
declaró persona no grata y debía marcharme.
La causa de esta acusación, absolutamente
falsa, fue una conspiración fraguada en Miami por una mafia terrorista de origen
cubano-americano, para destruir el prestigio del Servicio de Inmigración y
Naturalización de Estados Unidos (INS), cuya Comisionada, señora Doris Meissner, había
reconocido el derecho de patria potestad a Juan Miguel González Quintana, ciudadano
cubano y residente en nuestra patria, padre de un niño cubano de 6 años, Elián
González.
En su mensaje al pueblo de Canadá, el
funcionario cubano José Imperatori señaló que el niño Elián González es conocido en
todo el mundo y que su madre murió en un naufragio cerca de las costas de Estados Unidos.
"El viaje ilegal fue organizado por el padrastro del niño, hombre violento y de
pésimos antecedentes penales, quien sin autorización ni conocimiento del padre arrancó
al niño de su escuela, de sus abuelos maternos y paternos, de su ambiente y de su Patria,
y del único progenitor vivo, por tanto con derecho exclusivo a la patria potestad.
El niño, que milagrosamente sobrevivió al
naufragio, fue entregado provisionalmente a un familiar lejano residente en Miami, sujeto
ambicioso y alcohólico, que en estado de embriaguez provocó accidentes del tránsito en
Estados Unidos por los cuales fue sancionado.
El digno funcionario, José Imperatori,
refiriéndose al familiar lejano que mantiene a Elián en Miami dijo: "sobre sus
antecedentes en Cuba, periodistas norteamericanos han descubierto y comprobado hechos no
publicados de su conducta cuando era profesor de Educación Física y Deportes en una
escuela de niños de los cuales abusaba sexualmente, que lo descalifican de forma absoluta
y total para recibir la custodia de un niño en cualquier país civilizado de la Tierra.
Bajo la égida de la llamada Fundación
Cubano Americana, el lejano tío abuelo se quedó con el niño. El INS decidió que debía
ser entregado a su padre. Una jueza corrupta en Miami entregó la custodia al siniestro
personaje. La Fiscal General de Estados Unidos había aprobado y apoyado mediante
resolución legal al INS anulando la decisión de la jueza. La mafia de la mencionada
Fundación promovió recurso de apelación ante Corte Federal de La Florida contra la
resolución de la Fiscal General.
José Imperatori en su mensaje al pueblo de
Canadá señala: "la audiencia sobre el caso sería el 22 de febrero. Cuatro días
antes de esa decisiva audiencia, se lleva a cabo la denuncia de espionaje en la que se
inculpaba al alto funcionario del INS y en la que se involucraba al vicecónsul que me
precedió a mí. He considerado imprescindible informarle al pueblo de Canadá estos
antecedentes.
Para demostrar mi inocencia y la falsedad
total de la acusación contra el funcionario del INS y salvar al niño cubano que lleva ya
más de 3 meses secuestrado en Miami violándose las normas del Derecho Internacional, la
Convención sobre los derechos del Niño y la más elemental ética, decidí renunciar a
mi cargo de funcionario de la Sección de Intereses de Cuba en Washington y con ello a la
inmunidad diplomática, permanecer en territorio de Estados Unidos y declararme en huelga
de hambre desde las 11 de la mañana, del 26 de febrero, asumiendo personalmente grandes
riesgos y todas las consecuencias que pudieran derivarse.
Agrega el mensaje de José Imperatori al
pueblo de Canadá: "por ello a las 8:35 de la noche de ese mismo día fui arrestado y
llevado a Canadá en un avión del gobierno de Estados Unidos. No había solicitado visa,
ni conocía que harían conmigo. Decidí continuar la huelga de hambre en la propia sede
de la embajada de mi país en Canadá. No había hecho ningún compromiso con nadie. Esta
es la verdadera historia que dio lugar a mi presencia aquí.
Yo no quería estar en Canadá, quería
estar en Estados Unidos, para enfrentarme allí a la mentira y la calumnia, y defender los
derechos del niño secuestrado cualesquiera que fuesen las consecuencias. No tengo queja
alguna del pueblo de Canadá. No deseo tampoco acusar a sus autoridades, que sin duda
actuaron de buena fe, tratando quizás de ayudarme al aceptar que me trajeran aquí por la
fuerza.
El digno funcionario José Imperatori en su
mensaje al pueblo de Canadá expresa: "habiéndose encontrado solución razonable,
con honor y dignidad para mi Patria y para mí, rogué al embajador de Cuba en Canadá
que, tan pronto me alejara de Ottawa rumbo a mi Patria entregara a la prensa este mensaje,
ya que por cortesía y respeto hacia las autoridades y gobierno no quise hacer
declaración pública alguna mientras permaneciera en este país que, en días sumamente
difíciles para nuestro pueblo bloqueado y sometido a una cruel guerra económica, fue
amistoso con Cuba.
Espero del pueblo canadiense que, digan lo
que digan la mentira y la calumnia, comprendan lo ocurrido y crean en la sinceridad con
que les dirijo este mensaje", expresa finalmente el documento firmado por José
Imperatori García y dirigido al pueblo de Canadá. |