La
fuerza de la verdad en la lucha por retornar a Elián
La Habana, febrero 14.- El
secuestro del niño Elián González, como episodio singularmente trágico de la guerra
contra el pueblo cubano, ha conducido a la mafia contrarrevolucionaria de Miami y a la
ultraderecha norteamericana que la protege y secunda, a ejecutar una serie infinita de
lucubraciones macabras que hace palidecer la imaginación de los guionistas de filmes de
violencia, criminalidad y suspense.
Así comienza el editorial publicado este
lunes en el semanario Trabajadores, que relaciona todo el pliego de mentiras, calumnias y
manipulaciones realizadas por la llamada Fundación Cubano Americana que ha desconocido
las disposiciones del Servicio de Inmigración y Naturalización y se han enfrentado
irrespetuosamente a la opinión pública y al criterio del propio presidente de Estados
Unidos sobre este caso.
De tanta impunidad han gozado las
maquinaciones enfermizas para mantener secuestrado al pequeño en Miami, que el mundo
entero y los propios ciudadanos estadounidenses están asombrados del poder de coacción,
manipulación y desacato que despliega la llamada Fundación Cubano Americana. Hasta los
precandidatos a las próximas elecciones presidenciales norteamericanas, casi sin
excepción, emitieron inicialmente declaraciones que justificaban o apoyaban el secuestro,
en contradicción al más elemental sentido común. Ahora los candidatos no hablan mucho
sobre el tema. Un criterio electoralista lleva a los líderes políticos de los
principales partidos norteamericanos a no contradecir los desafueros de los mafiosos
miamenses, generosos aportadores de fondos para la suma de votos presidenciales.
El editorial indica que de esta manera, la
tragedia de un niño cubano se ha utilizado también como ingrediente de la política
electoral de Estados Unidos y, por esa razón algunos observadores pesimistas sostienen
que el caso Elián podría ser manipulado hasta que existan definiciones claras sobre
quién será el próximo presidente norteamericano.
Lo cierto es que la lucha de nuestro pueblo
por rescatar al pequeño, utilizando para ello las civilizadas armas de la verdad, y
apelando cada vez más a la sensibilidad humana del pueblo estadounidense, es un apoyo
inestimable a la conciencia de saneamiento moral que necesita ese país gigante y
dominador. |