Urgencia
para un niño secuestrado
La Habana, febrero 7.-Las razones
en que se basó el Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos para decir
que el niño Elián González debe estar junto a su padre y su familia, se están
confirmando dramáticamente, apunta hoy en su editorial el semanario cubano Trabajadores.
Sus actuales custodios provisionales e
ilegales han demostrado, cuando menos, una total incompetencia e irresponsabilidad para
cuidar y educar a un niño de 6 años, fuertemente traumatizado por la reciente pérdida
de su madre y por haber presenciado la forma trágica en que ese hecho se produjo.
Con frecuencia las cámaras captan a Elián
pasando sin pausa de la alegría a la tristeza y también a la agresividad, comportamiento
opuesto a su anterior modo de ser y no es difícil darse cuenta de que está en las peores
manos.
Un vínculo sanguíneo lejano, una
relación antagónica con la verdadera familia de Elián, unos antecedentes penales que
adornan el abolengo de varios de sus componentes y una notable falta de cultura y
educación, descalifican a la parentela de Miami para la delicada y exigente misión de
educar a cualquier niño, subraya Trabajadores.
Pero lo más grave de todo, es que esa
parentela no tiene la finalidad de cuidar, formar y dar amor a Elián, sino que actúa
claramente como una empresa político-financiera a las ordenes de la mafiosa Fundación
Nacional Cubano Americana y los politiqueros norteamericanos que la secundan y reciben por
ello cuantiosos financiamientos.Desde el primer día el niño cubano está siendo
criminalmente utilizado para objetivos abyectos.
Mientras la situación síquica de Elián a
ojos vista tiende a empeorar, los voceros y abogados de la parentela de Miami no se ponen
de acuerdo respecto a declarar si están utilizando o NO servicios médicos especializados
para atenderlo.
Una de las hipótesis que existen en torno
a ese asunto, desgraciadamente la más probable, es la de que la parentela estaría
utilizando los consejos de sicólogos y siquíatras para suplantar cuanto antes la
personalidad anterior del niño, eliminarle su historia vivencial y afectiva, y producir
así no sólo un secuestro físico, sino también sicológico: "Un lavado de
cerebro", una inercia emocional que garantice el sometimiento y el comportamiento
que, para sus fines, desean del niño, trabajo diseñado por especialistas mercenarios.
Por las razones antes expuestas, se
comprende mejor la carta perentoria que el padre de Elián hizo llegar a la Secretaria de
Justicia y la Comisionada del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados
Unidos, para reclamar que le entreguen al hijo, conforme a la decisión que ellas mismas
tomaron el pasado 5 de enero, o que, mientras esa decisión no se ejecute, trasladen al
niño al domicilio de otro familiar, cuyo comportamiento es bien diferente al de los
falsos e ilegales custodios actuales.
Las destinatarias de esa carta y también
otras muchas personalidades del gobierno, políticos, el sistema judicial y la prensa
norteamericana, pueden evitar que Elián sufra daños síquicos irreversibles, y como
afirma Juan Miguel González en su misiva, tienen la obligación moral de actuar con toda
urgencia. |