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¡Elián, Cuba te reclama!

 

a portadaEl pueblo cubano reclama la devolución del niño Elián González secuestrado en los EE.UU.

"Elián no necesita abogados ni cortes federales, a Elián lo defenderá el pueblo de Cuba"

Artículo publicado por el diario Granma

La Habana, diciembre 3.- Desde hace ya algunos días, después de que el pasado 25 de noviembre llegaron noticias de que cerca de las costas de la Florida había zozobrado una embarcación en que viajaban 14 emigrantes ilegales cubanos, un niño de cinco años, Elián González Brotóns, anda perdido de su mundo, de su hogar, de su calle de jugar, de su escuela, de su maestra y amigos, y del amor de quienes más cercana y cálidamente le quieren", expresa la periodista Katiuska Blanco, en diario Granma del 3 de diciembre.

El viaje, una operación de tráfico ilegal de personas, contininúa la colega, condujo a la muerte a la mayoría de los que viajaban en la frágil embarcación, entre ellos a la madre y al padrastro del pequeño Elián, a quien la guardia costera estadounidense descubrió asido a un neumático frente a Haulover Inlet, cerca de Miami.

En una nota, publicada en el periódico Juventud Rebelde del domingo 28 de noviembre, nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores responsabilizaba por entero al gobierno de Estados Unidos de esas nuevas y dolorosas muertes de ciudadanos cubanos, por la forma insensata y contraria al espíritu de los acuerdos migratorios en que desde ese país se promueve, estimula y premia la emigración ilegal a partir de la irrazonable Ley de Ajuste Cubano, y la incesante exhortación de las emisoras subversivas, que en número superior a las dos mil horas semanales se trasmiten hacia Cuba, e incitan a desobedecer las normas legales para emigrar.

La nota informativa explicaba además que en la mañana misma en que los emigrantes ilegales se embarcaron con rumbo a Estados Unidos, el lunes 22 de noviembre, las tropas guardafronteras cubanas avistaron una embarcación con motor fuera de borda a 2,5 millas al norte de Cayo Blanco, municipio Cárdenas, Matanzas.

La noticia refería detalladamente lo acontecido: "Nunca en tales circunstancias se trata de interceptar las embarcaciones ni usar la fuerza. De acuerdo con las normas establecidas, una lancha patrullera exhortó reiteradamente y trató de persuadirlos para que regresaran, señalándoles el peligro que entrañaba el exceso de peso para la embarcación y el mal estado del tiempo. Al persistir ellos en su propósito, la lancha patrullera los acompañó hasta los límites de las aguas territoriales cubanas. La Jefatura de Tropas Guardafronteras, al conocer los hechos, procedió de inmediato, a las 12.05 horas, a cursar un mensaje con la información pertinente al Servicio de Guardacostas de Estados Unidos vía fax y télex".

Sin embargo, un día cualquiera, entre el 22 y el 25 de noviembre, cuando la embarcación naufragó en las proximidades de la Florida, aún no había recibido ayuda alguna ; lo hizo en la incomensurable soledad del mar, cuando quizás el motor se detuvo y la estructura endeble no resistió más el sobrepeso ni el embate de las olas y el viento.

Sólo tres personas sobrevivieron. Ahora las imágenes de las televisoras y las fotografías en los diarios norteamericanos nos devuelven la mirada ausente de Elián, como si aún naufragara en las turbulencias del mar o en la tristeza de las pérdidas y la ausencia de los espacios que pueblan sus recuerdos. Ello ocurre a pesar de que su padre, Juan Miguel González Quintana, y su abuela materna, Eleodora Raquel Rodríguez Rodríguez, solicitaran a nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores la reclamación del niño, quien fuera inconsulta e ilegalmente sacado del país por su padrastro y por la ex-esposa de Juan Miguel, bajo cuya custodia estaba, y quienes fallecieron al irse a pique la embarcación.

Eleodora, a quien parece que se le va el alma en cada palabra, escribe el día 28 de noviembre, en su carta al compañero Felipe Pérez Roque: "...ruego a usted que haga todo lo humanamente posible para que mi nietecito Eliáncito González Brotóns regrese a nuestra familia.

"Con una mezcla de sentimientos y dolor por todo lo ocurrido, solo deseo que Usted y nuestro Gobierno me ayuden a compensar tantos golpes, con la suerte de besar nuevamente a mi Eliáncito. En esta situación se unen a mi tristeza mi esposo y los abuelos paternos, a quienes les da fuerza para vivir, el sueño de que vuelva nuestro nietecito, quien siempre ha tenido con nosotros cuidados, cariño y todo lo material que ha necesitado.

"Espero que comprenda mi desesperación y como siempre, confío en que no estaré sola en esta trampa que a mi edad me tendió la vida".

Ese mismo día, en correspondencia con la petición personal del padre, a quien asiste ante la situación creada la capacidad legal de la custodia de su hijo plenamente amparada por la Ley Cubana y por todas las prescripciones del Derecho Internacional, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano había iniciado los trámites oficiales a través de la Sección de Intereses de Estados Unidos en nuestro país, a fin de que el niño secuestrado fuera devuelto cuanto antes a su padre. Con ello, el gobierno cubano actúa en correspondencia con lo establecido constitucionalmente. En nuestro país, el Estado tiene la obligación de asistir al padre y a los familiares, asume el deber de dar curso a este pedido, e incluso debe cubrir los gastos de dicha gestión.

Apenas 24 horas después de que Eleodora escribiera su misiva, inquietantes y absurdos titulares encabezaban los despachos de las agencias cablegráficas, los noticiarios de radio y TV y hasta las planas de los periódicos en Estados Unidos: Afirman que niño náufrago no regresará a Cuba con su padre o Niño cubano rescatado del mar tiene derecho a quedarse aunque su padre lo esté reclamando desde Cuba. Las presiones y el irrespeto de los terroristas de Miami, en su obstinada y enfermiza hostilidad hacia Cuba, comenzaban con las declaraciones a la prensa del abogado representante de la familia que retiene al niño: "...tenemos que ver lo provechoso para el niño y es claro que para su bienestar, Elián debe quedarse en Estados Unidos, en lugar de ser forzado a regresar a Cuba".

Al mismo tiempo, carteles gigantescos, impresos por la extrema derecha de Miami, manipulaban de manera feroz y repugnante la expresión del rostro infantil.

No queda un ápice, un mínimo y quizás último vestigio de pudor o de algún sentimiento ético entre los políticos norteamericanos y congresistas de origen cubano involucrados en la guerra despiadada contra nuestro pueblo; pudor o sentimiento que les habría impedido politizar y convertir en show publicitario, con la complacencia del gobierno de los Estados Unidos, un asunto de tanta sensibilidad, en que se trataba el caso de un niño de solo cinco años.

Con la violación de las leyes cubanas que definen claramente el derecho del padre, se transgreden también de modo sospechosamente expedito e inexplicable, las leyes norteamericanas que reconocen la patria potestad del padre. Cuba no logra explicarse por qué no es posible que inmediatamente el niño retorne al seno de su familia y al cuidado del padre, ya que sin su permiso y violando las leyes cubanas fue llevado de manera ilegal a los Estados Unidos.

Todo esto hace recordar que una vez se hizo correr en Cuba la mentira criminal, el rumor falso e infame de que "el gobierno revolucionario era absolutamente dueño de los muchachos y que los padres perderían sus derechos sobre los hijos, que los mandarían para Rusia. Inclusive se redactó e imprimió una falsa ley del Gobierno Revolucionario en este sentido". Se desencandenaron los temores entre quienes creyeron aquella "bola" de la patria potestad, y a fines de 1960 comenzó la tristemente célebre operación Peter Pan, que virtualmente secuestró a unos 14 mil niños y adolescentes cubanos, enviados clandestinamente a los Estados Unidos, a los que nunca nadie pudo devolver el amor de sus seres queridos y el calor del hogar familiar. Ellos son una legión de seres frágiles en su sensibilidad, que con su triste historia demuestran el drama de una injusticia y la certeza de lo que no debe ocurrir con el pequeño Elián.

Resulta una trágica ironía del destino que sean precisamente los Estados Unidos, donde tanto y tan demagógicamente se habla de derechos humanos, los que ahora de una manera nada irreal ni inventada violen el principio de la patria potestad para obligar al niño Elián González Brotóns a crecer en un país donde no nació, ni está, ni puede existir la solución de que habló el abogado de los secuestradores en el país donde está secuestrado .

¿Puede existir una solución donde la violencia, las drogas y el racismo acosan a los niños y jóvenes, especialmente a aquellos que son hijos de inmigrantes?

¿Puede encontrarse tal solución feliz para el niño huérfano de cinco años de edad separado de sus seres más queridos: padre, abuelos de madre y padre, maestros, compañeros de escuela y los amiguitos con los que jugó en su corta e inocente vida para residir en el ambiente de un país en el que pese a su inmensa riqueza existen once millones de niños que no tienen asegurada la asistencia médica?

¿Allí donde alguien le aparta pronto del teléfono si conversa con su padre, a quien tanto necesita?

¿Allí donde se le obliga a dejar vacío su lugar en el aula del primer grado, en la escuela de Cárdenas?

¿Allí donde los mercenarios de la política intentan secuestrarle el alma con compras en las jugueterías, para que olvide la espada de madera que el abuelo hizo amorosa y pacientemente, y por la cual él dejaba a un lado los más vistosos y sofisticados juguetes?

¿Allí donde se sustituye la felicidad de ser por el frío y distante deseo desmesurado de tener?

¿Allí donde quienes lo rodean no le dan valor a la dignidad, a la vida sencilla y decorosa, a la ternura y al cariño familiar?

¿Allí donde le roban la alegría de empinar los sueños y el papalote del tío sobre el fondo azul intenso del cielo de Cuba?

¿Allí donde pretenden privarle de la asombrosa y feliz circunstancia de compartir la vida con el hermanito que hace solo tres meses abrió los ojos al mundo?

¿Allí donde no se le deja volver al sol y al verde del sitio en que nació un 6 de diciembre, día de su cumpleaños, que muy pronto debía celebrar en su hogar, en su barrio y junto a sus seres más queridos y sus amiguitos?

Elián no necesita abogados ni cortes federales. A Elián lo defenderá el pueblo de Cuba, porque en esta Isla lo que sí no es posible, ni nadie se resignará jamás a que a una inocente criatura le arrebaten el más elemental derecho con que viene un niño al mundo. No lo permitiremos. Te liberaremos, Elián, de ese infierno de egoísmo, enajenación, abuso e injusticia, adonde tan brutal e ilegalmente te han conducido. Volverás al seno de tu familia, de tu pueblo y de tu Patria, niño símbolo, niño héroe que sobreviviste aferrado quién sabe cuántas interminables horas a un pedazo de goma. Once millones de cubanos estamos comprometidos con tu libertad.